«La tecnología es la herramienta más poderosa de la humanidad de hoy para crear igualdad y riqueza».

Estamos de acuerdo en que la Reforma Tributaria es indispensable. Pero el remedio no puede ser peor que la enfermedad. La tecnología es la herramienta más poderosa de la humanidad de hoy para crear igualdad y riqueza. Genera oportunidades de ingresos, sobre todo para los jóvenes; dispara la inclusión financiera y la formalización; facilita la vida cotidiana; elimina trámites; entre otros.

Por eso, es urgente que el Ministerio de Hacienda, la DIAN y las comisiones terceras de Senado y Cámara corrijan algunos yerros de buena fe de la versión inicial de la Reforma Tributaria, que le hacen un daño tremendo al ecosistema digital colombiano:

1. No matemos a los unicornios del futuro

Esta Reforma Tributaria vuelve permanente el impuesto al patrimonio de personas naturales, lo cobra a partir de 72.000 UVT (un poco más de $2.700 millones a dinero de hoy) y fija su tarifa con criterio de progresividad.

¿Cuál es el problema? Básicamente, que las startups suelen financiarse con capital de riesgo, para lo cual registran valoraciones basadas en sus proyecciones de futuro, más no en sus activos o su liquidez. Y la Reforma Tributaria dice que la DIAN tomará como referencia el valor intrínseco de las empresas a la hora de calcular el valor anual del impuesto al patrimonio. Entonces, los emprendedores tendrán que endeudarse para pagar este gravamen o, en su defecto, gastar una parte importante de la inversión de riesgo que reciben en sus obligaciones tributarias, en vez de inyectarla en marketing o talento humano especializado, que sí les sirve para crecer.

En otras palabras: con esta reforma, los emprendedores tendrán que responder por el impuesto al patrimonio con una plata que en realidad no tienen. Y lo que harán muchos, seguramente, es llevarse su talento, sus ideas y su capital a otros países con mejores condiciones tributarias.

En Colombia nacieron gigantes tecnológicos (unicornios) como Rappi, Truora, Platzi y Habi, entre otros. Casi siempre, a punta de capital de riesgo. Difícilmente habrá muchas más historias de éxito similares si no se corrige este error.

2. Los nuevos impuestos a las plataformas digitales nos aíslan internacionalmente y ahuyentan la inversión

La Reforma Tributaria propone un nuevo impuesto para las plataformas digitales, a través de la figura de presencia económica significativa. Básicamente, obliga a pagar impuesto de renta a empresas domiciliadas en el extranjero y que adelantan actividades económicas en Colombia, sobre todo (pero no exclusivamente) en el campo de la tecnología.

Estamos de acuerdo en que las plataformas digitales deben pagar impuestos. De hecho, son responsables de IVA desde hace varios años. Pero el diablo está en los detalles. Veamos:

– ¿Alguien entiende que mientras que el Ministerio de Hacienda pretende fijar nuevos impuestos para las plataformas de movilidad, los policías de tránsito multan a sus conductores por el simple hecho de trabajar? Primero reglamentemos este servicio y luego hablemos de lo demás.

– La OCDE ya dio línea sobre la tributación de plataformas digitales a través del programa BEPS, para que el dinero de sus impuestos no se quede en los países de residencia fiscal, sino que también llegue a aquellos donde generan ingresos. Por esa vía también podemos obtener recaudo. La OCDE ha sido enfática en afirmar que los países miembros (como Colombia) no deben tomar medidas unilaterales en este tema, que es justo lo que hace esta Reforma Tributaria.

Medidas como esta nos alejan de la OCDE, nos someten a tensiones diplomáticas innecesarias, ahuyentan la inversión extranjera y le quitan opciones a los consumidores digitales.

– El artículo 11.5 del TLC con Estados Unidos dice literalmente que “ninguna parte podrá exigir al proveedor de servicios de otra Parte establecer o mantener oficinas de representación o cualquier otra forma de empresa, o ser residente en su territorio como condición para el suministro transfronterizo de un servicio.” O sea, justo lo que hace la figura de presencia económica significativa.

En tiempos de cambio político, empoderamiento ciudadano y relevo generacional, la tecnología debe ser prioridad. Y eso empieza por no asfixiarla a través de la Reforma Tributaria. Por fortuna, queda tiempo suficiente para que el Gobierno y el Congreso hagan los ajustes necesarios.

Enlace Columna Completa – Noticias RCN

 

*El autor es el Director Ejecutivo de Alianza In.

Ir al contenido