En el Congreso de la República hay 10 proyectos de ley que aspiran a regular las plataformas digitales. Celebro el debate. La tecnología va mucho más rápido que la legislación. Hace alrededor de diez años que las aplicaciones empezaron a usarse en Colombia, nos tomó casi una década aproximarnos a su regulación y mientras el tiempo pasaba, las plataformas se convirtieron en herramientas esenciales transformando el modelo de la vida de la gente: abrieron el abanico de opciones para los usuarios, quienes hoy tienen la posibilidad de elegir entre más productos, medios de pago y, sobre todo, cómo quieren disponer de su tiempo.

Para las empresas, las aplicaciones se convirtieron en un nuevo canal de distribución que hizo posible conectarse con nuevos clientes y aliados. El empleo tampoco fue ajeno a la transformación, a los colaboradores les da una alternativa para percibir nuevos ingresos con libertad en los horarios que les permite dedicarse a actividades complementarias y así mejorar la economía de sus hogares. Por eso, hoy el debate sobre la regulación es mucho más que reglas para unas empresas, lo que está en juego es un modelo de vida basado en la libertad de elección de los colombianos.

Las aplicaciones no solo hacen parte de la vida de la gente, también tienen un impacto muy importante en la economía país. Según Fedesarrollo, se estima que la economía colaborativa les genera fuentes de ingresos a 200.000 familias, lo que significa el 0,9 % del empleo en Colombia. Si no existieran las plataformas digitales, el 38 % de quienes son colaboradores de las aplicaciones estarían desempleados.

Debido a la pandemia el consumo cambiará. Los ciudadanos van a tener mayor empatía con empresas y marcas que protejan los derechos humanos, promuevan la diversidad, sean sostenibles ambientalmente, protejan los datos personales y ofrezcan mejores precios. La tecnología será un aliado estratégico para adaptarse a este cambio. Durante la cuarentena se han movilizado $10.6 billones en transacciones por Internet, logrando bancarizar 1.6 millones de personas a julio de 2020. La aceleración digital es un hecho, quien no se monte en el bus de esta transformación se quedará atrás y este sector seguirá creciendo.

Para las empresas digitales es importante tener las reglas claras. Bienvenido el debate sobre la regulación de este sector, una que promueva la competencia, que proteja al consumidor y que no termine afectando su bolsillo, su movilidad o, aún más grave, la libertad de decidir. Como promueve la tercera vía: “el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”.

* Presidente de Alianza In, exministro TIC.

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